Décadas después de los primeros grandes avances en representación femenina, el progreso global se ha frenado. El índice del CFR, que analiza 193 países, muestra que desde 2023 menos países tienen una mujer como jefa de Estado, la cantidad de naciones con gabinetes paritarios ha caído, y solo seis países han alcanzado la paridad en sus legislaturas nacionales. La diplomacia refleja el mismo estancamiento. En 2025, apenas el 22% de las embajadoras del mundo eran mujeres, y rara vez son enviadas a las capitales más influyentes. Hasta mediados de los años 70, muchos servicios exteriores obligaban a las mujeres a renunciar si se casaban; las secuelas de esa cultura institucional persisten. Desde 1947, solo el 7% de los más de 2.800 representantes permanentes ante la ONU han sido mujeres, y hubo décadas en las que la Asamblea General sesionó sin una sola embajadora presente. Las excepciones existen: Belice, Liechtenstein y Nueva Zelanda han alcanzado la paridad, pero países que solían liderar, como Canadá, han retrocedido. Los obstáculos siguen siendo graves: el 44% de las parlamentarias han recibido amenazas de muerte o violencia física, y las funcionarias son atacadas 3,4 veces más que sus pares masculinos.








