- El bolsonarismo demostró que puede sobrevivir sin Jair. Flávio Bolsonaro se impuso con 47% frente al 45% de Lula, en una elección que daba en las encuestas mejor al actual presidente. En este contexto, la elección de Bolsonaro está prácticamente asegurada. Al mismo tiempo, el Partido Liberal bolsonarista se consolidó como la principal fuerza del próximo Congreso.
- La economía puede definir el balotaje. Bolsonaro buscará convertir la elección en un plebiscito sobre el desgaste económico del gobierno, mientras Lula intentará defender su legado social y movilizar a los votantes que todavía quedaron fuera de los dos grandes bloques.
- Gane quien gane, Brasil giró a la derecha. Incluso una improbable victoria de Lula lo dejaría frente a un Congreso más conservador y un bolsonarismo fortalecido. Si gana Flávio, en cambio, Brasil podría acercarse políticamente a Washington, aunque el peso económico de China seguirá limitando cualquier giro completo.
¿Qué pasó?
Flávio Bolsonaro dio la sorpresa en Brasil. El senador de derecha obtuvo el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva, y ambos disputarán la presidencia en segunda vuelta el 25 de octubre. La diferencia fue de alrededor de 2,2 millones de votos.
El resultado fue especialmente favorable para Bolsonaro porque llegó después de una campaña en la que gran parte de las encuestas ubicaban a Lula por delante o mostraban un empate técnico. Flávio consiguió, además, casi cuatro puntos porcentuales más que su padre Jair Bolsonaro en la primera vuelta de 2022.
La elección confirmó una tendencia más amplia: el bolsonarismo no sólo sobrevivió políticamente a la condena y encarcelamiento de Jair Bolsonaro, sino que salió fortalecido. El Partido Liberal (PL) bolsonarista se convirtió en la principal fuerza del próximo Congreso, con una proyección de 121 diputados y 28 senadores, mientras distintos integrantes de la familia Bolsonaro obtuvieron cargos legislativos.
La campaña estuvo atravesada por cuatro grandes temas: economía, seguridad, corrupción y soberanía. Lula intentó defender su legado social y presentarse como garante de la democracia y de la autonomía brasileña frente a Estados Unidos. Bolsonaro hizo campaña sobre el desgaste del oficialismo, la inseguridad y la necesidad de un cambio económico y político.

¿Por qué importa?
• El bolsonarismo ganó mucho más que una primera vuelta. Flávio Bolsonaro sacó 47,03% contra 45,16% de Lula. Es la primera vez desde 1998 que Lula no termina primero, y el mejor resultado de la familia: Jair había sacado 46% en 2018 y 43% en 2022. El giro fue casi unánime en el territorio. Flávio ganó 716 municipios que en 2022 habían votado a Lula, ninguno hizo el camino inverso, y Lula retrocedió en 25 de los 27 estados. Debajo de la boleta presidencial, el dato es todavía más fuerte. El PL eligió 121 diputados, el mayor resultado de un partido desde el inicio de la serie en 1990, tendrá 28 de los 81 senadores desde 2027 y ganó cinco gobernaciones en primera vuelta, entre ellas los tres estados del Sur.
• La economía llega frenada y con la cuenta fiscal en rojo. El PBI creció 1,1% en el primer trimestre y apenas 0,5% en el segundo. La deuda bruta llegó a 82,9% del PBI en agosto, su máximo desde marzo de 2021 y 11,2 puntos más que al inicio del gobierno de Lula. El mercado ya votó: el lunes el Ibovespa subió 7,85% y superó por primera vez los 200.000 puntos, mientras el dólar cayó 4,12% hasta R$ 5,00.
• Seguridad y corrupción, los temas que mueven votos. Las muertes violentas cayeron en 2025 a 19,1 cada 100.000 habitantes, la tasa más baja desde 2012. Aun así, la seguridad es terreno de Flávio, que propone cinco cárceles de máxima seguridad inspiradas en El Salvador, 500.000 nuevas plazas penitenciarias y bajar la edad de imputabilidad a 14 años. En corrupción, el caso Banco Master dejó un agujero récord de casi R$ 52.000 millones en el fondo de garantía de depósitos, con costo político asimétrico. En una encuesta Atlas/Bloomberg de septiembre, 52,3% dijo que los vínculos de Vorcaro con el Supremo dañaban más a Lula, contra 20,8% que señalaba a Flávio.
¿Cómo impacta?
• A nivel global, Flávio dijo que el primer día de gobierno reevaluaría la permanencia de Brasil en los BRICS. Además, su programa nombra a Estados Unidos, Argentina e Israel como socios prioritarios. Brasil podría sumarse al Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad de Trump a la que Lula se negó. En mayo, Flávio le pidió a Trump que declarara terroristas al PCC y al Comando Vermelho, y días después Washington los incluyó en su lista. No obstante, el vínculo con China se afina. Entre enero y agosto China compró el 30,7% de las exportaciones brasileñas y Estados Unidos el 9,6%, contra 11,7% en 2025. Los productos alcanzados por recargos de 25% a 37,5% cayeron 29,1% en sus ventas a EE.UU. Los aranceles de Trump empujaron a Brasil hacia Beijing justo cuando Trump apuesta por Flávio.
• América Latina, Brasil sería la pieza más grande del giro a la derecha, que este año sumó a Perú, con Keiko Fujimori, y a Colombia, con Abelardo de la Espriella. Pero el patrón de fondo es tanto ideológico como antioficialista. Desde 2020 el gobierno saliente perdió 13 de las últimas 15 elecciones presidenciales en Sudamérica. Primero el péndulo fue mayormente hacia la izquierda (Perú y Chile 2021, Colombia y Brasil 2022) y desde 2023 mayormente hacia la derecha.
• En Argentina, el giro político sería brusco. En julio, tras el viaje de Milei a San Pablo para respaldar a Flávio, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, la sanción diplomática más dura desde que asumió Milei. El domingo, Milei celebró una «histórica elección ante el comunista de Lula» y dijo esperar que ambos países sigan siendo grandes socios. El canal económico pesa más. El déficit comercial argentino con Brasil bajó a US$ 1.635 millones entre enero y agosto, contra US$ 4.103 millones un año antes. Además, la apreciación del real mejora la competitividad de las exportaciones industriales argentinas.
¿Cómo sigue?
- Hoy. Datafolha publica la primera encuesta del balotaje, aunque parte del trabajo de campo es anterior a la primera vuelta.
- Del 9 al 23 de octubre. Corre la propaganda electoral gratuita en radio y TV.
- Hasta el 25 de octubre. Cury (2,89%), Renan Santos (2,24%), Caiado (2,18%) y Zema (0,27%) suman algo más de 9 millones de votos. Caiado y Renan ya anticiparon que no apoyarán a ninguno. Queda ver que deciden Cury y Zema.
- 25 de octubre. Además del balotaje presidencial, hay segunda vuelta para gobernador en Acre, Amazonas, Distrito Federal, Espírito Santo, Río de Janeiro, Rio Grande do Norte y Tocantins.
Nuestra mirada en ÓRBITA:
La historia comparada juega a favor de Flávio. En el 94% de las elecciones en países del G20, el candidato que llego a un ballotage primero con más de 45% de los votos ganó. En Brasil, además, nadie que salió segundo en primera vuelta ganó la presidencia desde 1989. Con la regla argentina del 45%, Flávio ya sería presidente electo. La aritmética apunta en la misma dirección. Si no aumenta significativamente la participación, Lula necesita 4,9 de los 7,8 puntos que fueron a terceros, es decir un 62%, cuando esos electorados son mayoritariamente de centroderecha. En 2022, con un caudal parecido (8,4 puntos), Lula se quedó con 2,5 y Bolsonaro con 5,9. Si esta vez los terceros se repartieran igual, Flávio ganaría por alrededor de 52,5% a 47,5%.
Lo más grave para el PT es que la erosión parece estructural. En el Brasil del interior, agropecuario, donde los títulos universitarios escasean, el voto al PT parece haberse esfumado. Así, Lula que ganaba muchos votos en el nordeste, perdió casi dos millones de votos en la zona en cuatro años. A Lula le queda aspirar a aumentar la participación. La abstención de 21,08% fue la más alta desde 1998, aunque en 2022 apenas bajó de 20,95% a 20,59% entre vueltas.
El resultado más duradero no es el presidencial. El PL ocupará el 23,6% de la Cámara y un tercio del Senado, mientras el PSD, eje del centro pragmático, se desplomó de 13 a 5 senadores. Eso podría darle a Flávio una mayor autonomía legislativa de la que tuvo su padre Jair. Pero los números tienen techo. Los 28 senadores están lejos de la mayoría absoluta de 41, y más lejos aún de los 54 votos (dos tercios) necesarios para destituir a un ministro de la Corte Suprema, objetivo que el bolsonarismo agitó en campaña. Otros dos objetivos: darle amnistía a su padre y bajar los impuestos. Esto último es difícil sin reducir el gasto, que a la vez podría impactar la recaudación. El escenario macroeconómico no va a ser fácil para Flavio si quiere reducir impuestos, aumentar el dinamismo de la economía y no impactar el empleo.
Debajo de la polarización hay más continuidad de la que admiten ambas campañas en la inserción económica, y más ruptura de la que se reconoce en seguridad. Con China comprando casi un tercio de las exportaciones, incluso Jair Bolsonaro, que llegó con retórica antichina, terminó dejando a Huawei habilitada para el 5G pese a la presión de Washington. La gran carta de Brasil es el 23,1% de las reservas mundiales de tierras raras, en un mercado donde China domina el 70% de la producción y el 94% de los imanes. Flávio puede ofrecerle a Washington afinidad, no control.
La ruptura real estaría en tres frentes: el Escudo de las Américas, el tratamiento de las facciones como terroristas en sintonía con EE.UU. y un perfil bajo en los BRICS. Para la Argentina, la tentación es leer el balotaje en clave de afinidad Milei-Flávio. Es cierto que un Brasil dispuesto a liberarse de las «amarras» del Mercosur desbloquearía la agenda de flexibilización que impulsa Buenos Aires. Pero la variable decisiva es otra. Con un PBI que el mercado proyecta en 1,85% para 2026, un ajuste fiscal rápido que enfríe aún más la demanda brasileña pesaría sobre la balanza comercial argentina más que cualquier sintonía presidencial.







