Existe un reloj que nadie quiere que llegue a las doce. No marca la hora, sino qué tan cerca está la humanidad de destruirse a sí misma. Se llama el Reloj del Apocalipsis, y en enero de 2026 marcó su peor registro en casi 80 años: 85 segundos para la medianoche. Lo crearon en 1947 los científicos que construyeron la bomba atómica, entre ellos Einstein y Oppenheimer, como advertencia sobre lo que ellos mismos habían fabricado. Arrancó a siete minutos de medianoche. Durante la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962, el momento más cercano a una guerra nuclear de la historia, estaba a siete minutos, más lejos de medianoche que hoy. En su mejor momento, en 1991 con el fin de la Guerra Fría, llegó a estar a 17. Desde entonces, el camino fue en una sola dirección. La pregunta es qué viene ahora. El último tratado nuclear entre Estados Unidos y Rusia venció en febrero sin renovación, dejando al mundo sin ningún acuerdo de control de armas por primera vez en más de medio siglo. A eso se suma una guerra abierta entre Estados Unidos e Irán, con el espectro nuclear más activo que en décadas. El Boletín de Científicos Atómicos fue directo: si antes el riesgo era abstracto, hoy tiene coordenadas geográficas concretas.








