Como León XIII leyó en la Revolución Industrial una transformación que exigía una respuesta moral, León XIV busca hacer lo mismo frente a la revolución tecnológica. Con Magnifica Humanitas, su primera gran encíclica publicada hoy, el Papa retoma explícitamente el hilo de la Rerum Novarum de 1891 y señala tres dominios donde la inteligencia artificial plantea riesgos morales urgentes: el trabajo, donde la automatización amenaza medios de vida sin redes de protección equivalentes; la vigilancia, donde los sistemas de reconocimiento facial erosionan la privacidad; y la guerra, donde los sistemas autónomos toman decisiones letales sin intervención humana. Llama a un marco regulatorio global vinculante y advierte contra la concentración del poder tecnológico en manos de unos pocos actores privados. La presencia de Christopher Olah, cofundador de Anthropic, en las audiencias vaticanas que precedieron a la encíclica refuerza el mensaje: el Vaticano no habla desde la ignorancia técnica sino desde una escucha activa a quienes construyen estos sistemas. En un momento en que gobiernos y empresas compiten por dominar la inteligencia artificial, el Papa formula una pregunta que no es técnica sino política: quién decide cómo se desarrolla esta tecnología, para qué fines y quién paga el costo cuando algo sale mal.







