Keir Starmer llega a abril de 2026 con una popularidad neta de -45, apenas por encima de Rachel Reeves, la peor evaluada del ranking. El dato muestra el desgaste del gobierno laborista y el espacio que se abre para figuras alternativas como Andy Burnham, el único dirigente con saldo positivo. Nigel Farage, a pesar de su victoria contundente, todavía enfrenta una gran resistencia.







