El 70% de los estadounidenses considera que la difusión de información falsa en Internet es una amenaza grave, por encima del terrorismo y la economía global. ). El dato marca un cambio de época: las amenazas percibidas se desplazan del plano físico al digital, donde la disputa ya no es solo por territorios, sino por narrativas, opinión pública y legitimidad política. En ese terreno, actores estatales y no estatales pueden influir, desestabilizar y condicionar decisiones políticas sin recurrir a la fuerza tradicional, redefiniendo qué significa hoy “seguridad nacional”.








