Estados Unidos concentra la mayor cantidad de misiones lunares exitosas, con una ventaja acumulada desde la Guerra Fría. China empieza a cerrar la brecha y se posiciona como el principal competidor, mientras India y Japón se incorporan al tablero con capacidades crecientes. No es solo un ranking técnico: es una señal de poder. La capacidad de alunizar —y hacerlo de forma sostenida— define quién puede operar fuera de la Tierra, asegurar presencia en puntos estratégicos y participar en la futura explotación de recursos. La próxima disputa no es llegar, es quedarse.








