SpaceX anunció que planea realizar su primera misión tripulada a Marte en los próximos años utilizando Starship, el cohete más grande y potente jamás construido. El proyecto es mucho más que una nueva aventura espacial: forma parte de la visión de Elon Musk de convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria y establecer una presencia permanente fuera de la Tierra. La apuesta llega en un momento en que SpaceX se consolida como la joya de su imperio empresarial, con una valoración que podría convertirla en una de las compañías más grandes del mundo. Los desafíos siguen siendo enormes —radiación, soporte vital, combustible y viajes de varios meses—, pero Musk insiste en que el futuro de la humanidad depende de expandirse más allá de su planeta de origen. Mientras las potencias compiten por la inteligencia artificial, los minerales críticos y la supremacía tecnológica, la próxima gran carrera estratégica podría librarse a millones de kilómetros de la Tierra.







